miércoles, 21 de marzo de 2012

Antología de Herman Schwarz








1 comentario:

el peruano dijo...

Herman Schwarz se siente incómodo. Sus fotografías, también. "Mi trabajo no está pensado para galería; está pensado en dar información: es fotoperiodismo puro". Puede sonar a frase prefabricada, pero tiene más de 30 años como reportero gráfico.

Prefiere definirse como fotodocumentalista; otra forma de llamar al reportero gráfico. Él viene de los años en que este oficio era "ninguneado" frente a la fotografía artística, entonces patrona y señora exclusiva de las galerías. Pero son lenguajes distintos. "Lo que uno inventa o crea con una cámara fotográfica es diferente a lo que uno interpreta como fotoperiodista", dice.
La antología de su obra se intitula Al ras del piso. "Significa no tener miedo a "latear", a caminar las calles y a ensuciarte; es lo que te da las ganas de hacer fotoperiodismo", explica Herman, que aprendió en las publicaciones "de izquierda" una "condición moral": la cámara fotográfica era un arma poderosa con la que se peleaba para que las cosas mejoren en el mundo. "Y de alguna manera es cierto: pero te enfrentas a los diagramadores, que no ayudan mucho, en fin", sonríe.


Reflexión, memoria
Junto al curador Augusto del Valle, Schwarz seleccionó de entre 2,000 fotografías las 130 imágenes de A ras del piso, donde trata de "reflexionar visualmente sobre una época": el paso del gobierno militar al regreso de la democracia, de 1979 en adelante. Justo el momento en que empezó como reportero gráfico.
"Somos muy malos con la memoria en este país", se lamenta. "Solemos olvidarnos de nuestros artistas, de nuestros pensadores, de nuestros políticos, de nuestra historia. El Estado no se encarga de recuperarlos teniéndolos ahí. Lo que pasa es que faltan ganas".
Lo dice Schwarz, quien estudió en Bellas Artes; qien ha gozado retratando a los personajes que han marcado la cultura peruana, una labor que empezaron gente que han sido sus referentes, como Carlos Chino Domínguez, Alicia Benavides, Baldomero Pestana.
"Cuando me inicié, me sentí con la obligación de hacer calle y fotografiar personajes de un valor inmenso y sin embargo a nadie le importaba. Hay mucha inconsecuencia: porque si tú admiras a un artista, a un personaje, admíralo cuando está vivo y dilo", comenta.
Las imágenes de la muestra son en blanco y negro porque es la estética que marcó a su generación: la televisión, el cine y los periódicos eran en tonos grises, "a menos que uno trabajase en semanarios".
Ha llegado la I Bienal de Fotografía de Lima y para Herman "es un evento sumamente necesario", no solo porque hay un montón de gente haciendo fotografía, dice.
"Es el momento de sentarse y hablar de fotografía, de la imagen, del país, de la realidad". Palabra de un testigo.