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miércoles, 28 de mayo de 2008

Algo más que el hermano de Robert Capa



© Cornell Capa /BOLIVIA. La Paz. 1964. Workers demonstrate for labor reform

Andes Book (Bolivia & Peru) (LIFE)

ISABEL ESPIÑO /MADRID.- Cornell Capa era el hermano pequeño del legendario fotógrafo de guerra Robert Capa. Pero también era él mismo fotoperiodista, con históricas imágenes de John F. Kennedy o el golpe de Estado argentino contra Perón, además de editor y fundador del museo de fotografía International Center of Photography (ICP). El menor de los Capa ha muerto en su casa de Nueva York a los 90 años por causas naturales, según informó un portavoz del museo que él mismo había creado.
Al igual que Henri Cartier-Bresson es el padre del 'momento decisivo', Cornell Capa aportó a la fotografía con el 'fotógrafo comprometido', con imágenes que plasmaban su deseo de cambiar el mundo a través de la fotografía. Además de cubrir eventos políticos, el fotógrafo consagró numerosos reportajes en América Latina a la pobreza y las misiones.
Cornell creía que las imágenes podían llevarnos a la acción", ha declarado en un comunicado el director del ICP, Willis E. Hartshorn.
"El mundo de la fotografía ha perdido a un gran fotógrafo y un gran humanista; el mundo de la fotografía ha perdido a su mayor amigo y defensor", ha lamentado Hartshorn.
Cornell Capa nació en 1918 en Budapest como Cornell Friedmann. En 1936, Cornell se trasladó a París, donde vivía su hermano André (Robert Capa), que pronto se haría famoso por la foto de la muerte del miliciano en la Guerra Civil española. Aunque inicialmente tenía la idea de estudiar Medicina, Cornell se dedicó a imprimir las fotografías de su hermano y sus amigos fotógrafos: David Seymour y Cartier-Bresson.
En 1937, se trasladó a Nueva York, donde consiguió un trabajo en la agencia que representaba a su hermano y, poco después, en el laboratorio de la revista Life. En 1939 publicaba su primera foto, una instantánea de la Feria Internacional de Nueva York,en la revista británica 'Picture Post'.Poco después de obtener la nacionalidad americana, en 1944, se incorporó al equipo de fotografía de la revista 'Life'.


Cornell Capa en Nueva York, en 1983. (FOTO: PETR TAUSK)



La década siguiente, inauguraría sus principales obsesiones: América Latina (donde viajó por primera vez en 1953) y la política estadounidense, con su primera campaña presidencial, la de Adlai Stevenson en 1952. Son también los años en los que se incorpora a la agencia Magnum. Tras la muerte de su hermano, en 1954 a causa de una mina terrestre en la Primera Guerra Indochina, Cornell dejó su trabajo en 'Life' y se incorporó a la mítica agencia fundada por su hermano junto a Cartier-Bresson.
Además de sus imágenes, Capa dedicó buena parte de su carrera a preservar el trabajo de su célebre hermano. En 1974, Capa fundó en Nueva York el Centro Internacional de Fotografía, una fundación que protege la obra de Robert Capa y otros fotógrafos. Era la prolongación natural de una iniciativa anterior, el Fondo Internacional para la Fotografía Comprometida, y se ha convertido en un lugar de encuentro de fotógrafos, el museo ha organizado centenares de exposiciones, talleres y conferencias.
Cornell fotografió campañas electorales de varios presidentes estadounidenses, como la de 1960 de John F. Kennedy. Asímismo, viajó a la URSS, donde pese a las trabas de la burocracia comunista logró memorables imágenes de la ortodoxia rusa, el Bolshoi o el escritor Boris Pasternak.
Volvió también a América Latina. En tiempos de Juan Domingo Perón visitó Argentina y documentó el golpe que lo derrocó en 1955, así como la Guerra de los Seis Días en Israel."Me llevó algún tiempo darme cuenta de que la cámara es una mera herramienta, capaz de muchos usos y al final entendí que, para mí, su papel, su poder y su deber son comentar, describir y provocar discusión, despertar las conciencias, evocar simpatía, poner en el punto de mira la miseria humana y la alegría que de otro modo habían pasado inadvertidas, incomprendidas e inadvertidas", escribió en 1963.

domingo, 27 de enero de 2008

Las fotos perdidas de Robert Capa pasaron 68 años ocultas en México


Halladas tres cajas con más de 3.000 negativos que un diplomático recibió en Francia en 1940. Los 127 rollos conservan imágenes de personajes y escenas de combate de la guerra civil española.

Texto de Juan Villoro, tomado del periodico.com

El Santo Grial de la fotografía. Así define Brian Wallis, director del Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, las imágenes de la guerra civil española perdidas por Robert Capa en 1940. El Periódico de Catalunya y The New York Times publican hoy por primera vez algunas de estas instantáneas. El escritor Juan Villoro, colaborador de este diario, pudo ver este tesoro antes de que saliese de México y explica su historia.

Robert Capa aceptaba perder en el juego a cambio de ganar en el amor. Vivió con la intensidad de un apostador compulsivo. En 1954, a los 40 años, tomó en Vietnam su última fotografía y fue arrastrado por la metralla. Su excepcional trato con la fortuna había terminado. En esa carrera marcada por el peligro, salvar el pellejo nunca fue tan importante como salvar los negativos.

En 1940, tres cajas con 127 rollos de la guerra civil española llegaron a manos del general mexicano Francisco Javier Aguilar González, que era diplomático en Francia. No se sabe quién se las confió. México había dado asilo a los republicanos españoles y se aprestaba a recibir prófugos de la segunda guerra mundial. El general ayudaba a recuperar objetos perdidos en el naufragio de la historia. Alguien juzgó que debía hacerse cargo de los negativos tomados en España por Gerda Taro, David Seymour (Chim) y Robert Capa.Durante casi 70 años las cajas sufrieron los avatares del exilio. Los especialistas las dieron por perdidas. En el 2001 Richard Whelan publicó Robert Capa. The Definitive Collection. El archivo del fotógrafo parecía cerrado. Whelan murió a fines del 2007. Su correo electrónico tenía un mensaje que no llegó a leer. Provenía de México y lo enviaba la curadora y cineasta Trisha Ziff. Algo insólito había ocurrido: tras 70 años, más de 3.000 negativos, muchos de ellos de Capa, volvían a la luz.


EL HALLAZGO

Ziff dio con las cajas a través de los descendientes del general Aguilar González, hombre colorido que peleó en la Revolución bajo las órdenes de Pancho Villa y fue diplomático en el Lejano Oriente y Francia. Su familia conocía sus proezas como jinete (domó un caballo para la hija de Hirohito) pero ignoraba que había salvado un excepcional pasaje de la fotografía. Es posible que también él ignorara el alcance de esos negativos y los conservara como una muda obligación hacia el pasado.
A principios de los años 90, ya muerto el general, sus familiares vendieron su casa y encontraron tres cajas a las que tardaron en dar importancia. Ahí estaban las fotografías de Capa, Chim y Taro. Las obras pertenecen a los herederos de los fotógrafos y deben ser conservadas en condiciones especiales. En consecuencia, en diciembre del 2007 fueron enviadas al Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, fundado por Cornell Capa, el hermano de Robert Capa, aún vivo. "Los negativos despedían un aroma a nitrato pero están en muy buen estado", afirma Ziff."¡Es como encontrar el Santo Grial!", comenta Brian Wallis, director del centro: "Conocíamos 500 fotos de Capa de la guerra civil y ahora tenemos unas 3.500. Tardaremos en establecer cuáles fueron tomadas por Capa, Taro o Chim, pero al fin tendremos el panorama completo de lo que hicieron en la guerra civil", añade. Los tres fotógrafos reunidos en la caja cayeron en frentes de guerra (Taro, en España; Chim, en Suez; y Capa, en Vietnam). "Si la foto no funciona, no estás suficientemente cerca", afirmaba Capa. Cada una de sus imágenes sobrevivió de milagro y padeció los descuidos con que se trata un material urgente (un precipitado laboratorista arruinó su trabajo más intrépido, nada menos que el desembarco en Normandía).



EL LEGADO FOTOGRÁFICO

Para proteger su obra, Chim y Capa fundaron la Agencia Magnum en compañía de Cartier-Bresson. Tenían una clara idea de la conservación de negativos, pero no pudieron hallar los de la guerra civil.Chim viajó a México en el Sinaya para cubrir el desembarco de los refugiados españoles y Capa estuvo en el país en 1940. No se sabe si buscaron ahí las fotos de España o si hablaron del tema con su impresor, Emerico Weisz, quien vivía en México, casado con la pintora Leonora Carrington. "Mi hipótesis es que pensaron que eso se había perdido para siempre y dejaron de buscarlo", comenta Wallis. ¿Quién podía suponer que el tesoro se había salvado gracias al mexicano que domó un caballo para la hija del emperador japonés? Vi las cajas en compañía de Ziff, poco antes de que ella las llevara a Nueva York: un rollo dedicado a la Pasionaria, la perenne juventud de García Lorca, Barcelona en el fragor republicano."Aquí se narra la historia del exilio --comenta Ziff--. Estos negativos son refugiados; aparecieron en México por una razón política, el asilo que se dio a los perseguidos; por eso es tan importante que se haga una exhibición aquí". Wallis coincide: "México jugó un papel crucial en esta historia: fue el sitio de refugio para una Europa que se desgajaba; es muy importante que las fotografías se muestren en México y en España".André Friedmann, el inventor de sí mismo que se hizo llamar Robert Capa, llevó una legendaria vida breve: conquistó a Ingrid Bergman, saltó en paracaídas, viajó a Moscú con Steinbeck, bebió con Hemingway, amó a Gerda Taro y no se repuso de su temprana muerte.Entre los negativos hay pocas fotos íntimas. En una de ellas, Gerda duerme con el pijama de Capa. ¿En qué soñaba? La pregunta es ya incontestable. Queda el otro sueño, el de las fotos que se salvaron y hablan de la sinrazón de la guerra. Tres rebeldes murieron para transmitir ese mensaje.Sus imágenes no dejan de luchar.

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